Windsor Créditos fotográficos: King's Church International (Unsplash)

Windsor

Windsor alberga el castillo real habitado más antiguo del mundo, fundado por Guillermo el Conquistador, con la Capilla de San Jorge, el Gran Parque y Eton College junto al Támesis.

El castillo real habitado más antiguo del mundo y la ciudad que creció a su alrededor

Windsor se encuentra en la orilla sur del Támesis en el condado de Berkshire, a unos 35 kilómetros al oeste de Londres y a menos de una hora en tren desde las estaciones de Waterloo o Paddington. Para los viajeros hispanohablantes, la ciudad es accesible mediante vuelos directos desde Madrid y Barcelona hacia el aeropuerto de Heathrow, situado a tan solo 13 kilómetros de Windsor — lo que convierte a la ciudad en una parada natural al inicio o al final de cualquier itinerario británico que pase por Londres. Quienes viajan desde América Latina pueden llegar igualmente a través de Heathrow con conexión en los principales hubs europeos, integrando Windsor cómodamente en una ruta más amplia por el sur de Inglaterra.

El Castillo de Windsor es el castillo habitado de forma continua más antiguo y más grande del mundo. Fundado por Guillermo el Conquistador poco después de la conquista normanda de 1066 y ampliado por casi todos los monarcas sucesivos, lleva casi mil años sirviendo como residencia real sin interrupción. No es un museo, ni una ruina romántica, ni una reconstrucción: es un palacio real activo donde el rey reside regularmente, recibe a jefes de Estado y preside ceremonias oficiales. Cuando el estandarte real ondea sobre la Torre Redonda, el rey está en casa — un detalle que confiere a cada visita una cualidad de inmediatez que ningún concepto museístico puede replicar.

Para los visitantes hispanohablantes, Windsor ofrece una dimensión histórica adicional poco conocida: la Casa Real británica lleva el nombre de este castillo desde 1917, cuando la familia real abandonó su apellido alemán Sajonia-Coburgo-Gotha durante la Primera Guerra Mundial. Antes de ese cambio, la dinastía compartía raíces con varias casas reales europeas, incluida la española: la reina Victoria era prima de Alfonso XII, y las conexiones dinásticas entre Windsor y las monarquías ibéricas son más profundas de lo que sugiere la imagen actual de la Corona británica.

El Castillo de Windsor

El interior del castillo se divide en tres áreas principales para los visitantes. Los Aposentos de Estado albergan una de las mayores colecciones de arte real del mundo: obras de Rembrandt, Rubens, Van Dyck, Canaletto, Holbein y Gainsborough conviven con armaduras, porcelana de Sèvres y muebles acumulados por la Corona a lo largo de siglos. Para los visitantes españoles familiarizados con el Museo del Prado o el Palacio Real de Madrid, los Aposentos de Estado ofrecen un punto de comparación fascinante: una colección de rango europeo comparable, pero en un contexto de uso residencial permanente — estas salas siguen utilizándose para recepciones de Estado — que les confiere una grandeza habitada ausente de la mayoría de los museos.

La Capilla de San Jorge, construida en el siglo XV en el estilo gótico perpendicular típicamente inglés, es considerada uno de los mejores ejemplos de arquitectura eclesiástica medieval de Europa. Es el lugar de sepultura de diez monarcas británicos, entre ellos Enrique VIII y la reina Isabel II, inhumada aquí en septiembre de 2022. Para los visitantes españoles, la capilla evoca inevitablemente comparaciones con el Panteón de El Escorial — otro espacio funerario regio de altísima ambición arquitectónica, construido en la misma época de expansión imperial — aunque en un estilo completamente distinto. La capilla es también la sede de la Orden de la Jarretera, la distinción caballeresca más antigua y prestigiosa de Gran Bretaña, fundada por Eduardo III en 1348 — un orden cuyos ideales caballerescos conectan directamente con la tradición de las órdenes militares ibéricas medievales como Santiago, Calatrava y Alcántara.

La Casa de Muñecas de la Reina María, construida en los años veinte del siglo pasado a escala 1:12 con contribuciones de los principales artistas y artesanos de la época, es una de las atracciones más sorprendentes del castillo: un palacio en miniatura perfectamente funcional, con ascensores, agua corriente, electricidad y una biblioteca con libros escritos expresamente por los grandes autores del período, de Rudyard Kipling a Arthur Conan Doyle.

El Long Walk y el Gran Parque de Windsor

Más allá de las murallas del castillo se extiende uno de los parques reales más extensos de Europa. El Gran Parque de Windsor cubre más de 2.000 hectáreas de bosques, praderas y jardines que se extienden hacia el sur desde la ciudad. El Long Walk es el paseo arbolado de casi cinco kilómetros que conecta la Puerta de Jorge IV del castillo con la estatua ecuestre de Jorge III — conocida popularmente como el Copper Horse — en la cima de Snow Hill, ofreciendo una de las perspectivas formales más majestuosas de Inglaterra. Para los visitantes españoles familiarizados con los grandes ejes reales de la Península — el paseo del Prado en Madrid, la avenida principal del Escorial o los jardines de La Granja de San Ildefonso — el Long Walk ofrece un eco británico de esta tradición de eje real, más sobrio en su plantación pero igualmente soberano en su efecto.

El parque alberga también el Savill Garden, considerado uno de los jardines ornamentales más hermosos de Gran Bretaña, con colecciones excepcionales de rododendros, rosas y plantas de bosque en más de 14 hectáreas. Los Valley Gardens, menos formalmente mantenidos y más extensos, ofrecen kilómetros de paseos a través de laderas cubiertas de azaleas que en primavera producen uno de los espectáculos de color natural más espectaculares del sur de Inglaterra.

Eton y el Támesis

A pocos cientos de metros del castillo, unido por una pasarela peatonal sobre el Támesis, se encuentra el pueblo de Eton, enteramente dominado por el complejo del Eton College. Fundado en 1440 por Enrique VI como escuela de caridad para estudiantes pobres, Eton ha formado a veintiún primeros ministros británicos — entre ellos Wellington, Gladstone, Macmillan, Blair y Cameron — así como a generaciones de figuras que han marcado la cultura y la política mundiales. Para los visitantes hispanohablantes, Eton evoca inevitablemente comparaciones con instituciones de élite propias — el Colegio Mayor Universitario San Pablo en España, o ciertos colegios históricos de Buenos Aires, Ciudad de México o Lima — con la diferencia de que la influencia de Eton sobre la vida política británica es tan sistemática y documentada que resulta difícil de encontrar en cualquier otro sistema educativo democrático. Pasear por las calles de Eton — con estudiantes de frac negro moviéndose entre edificios medievales y renacentistas — es uno de los cuadros más típicamente ingleses que un visitante puede encontrar en cualquier lugar del país.

El Támesis en Windsor tiene un carácter particular: ancho, tranquilo, bordeado de propiedades victorianas y praderas fluviales que han cambiado poco desde que Jerome K. Jerome describió tramos similares en Tres hombres en un bote en 1889. El alquiler de barcas está disponible en la orilla de Windsor en verano, y el recorrido río arriba hacia la esclusa de Boveney o río abajo hacia Datchet ofrece vistas del castillo desde el agua que no son accesibles desde ninguna carretera ni sendero.

Los puntos fuertes de Windsor

El atractivo de Windsor para los visitantes internacionales descansa en una combinación única en Inglaterra. El castillo ofrece acceso a una historia real viva de una profundidad imposible de encontrar en otro lugar — no la fachada ceremonial del Buckingham Palace, sino una residencia que ha acumulado mil años de historia arquitectónica, artística y política en capas aún visiblemente legibles. La colección de arte de los Aposentos de Estado justificaría por sí sola un viaje desde cualquier ciudad hispanohablante.

La Guardia Montada en Windsor tiene un carácter distinto de la ceremonia más famosa del Buckingham Palace. El desfile recorre las calles de la ciudad — frente a tiendas, cafés y la vida cotidiana — antes de entrar en el castillo, lo que le confiere una intimidad y accesibilidad que la versión londinense no puede igualar. Para los visitantes latinoamericanos que han visto la ceremonia del Buckingham Palace por televisión, la versión de Windsor suele resultar una experiencia más genuinamente próxima.

Windsor es también una base excelente para explorar la región. El Palacio de Hampton Court, la residencia Tudor construida por el Cardenal Wolsey y confiscada por Enrique VIII, se encuentra a unos 20 kilómetros por el Támesis. Legoland Windsor, uno de los parques temáticos más visitados del Reino Unido, está a 3 kilómetros del centro — argumento decisivo para las familias con niños. Y Heathrow, a 13 kilómetros, convierte a Windsor en la parada lógica entre el aeropuerto y Londres para cualquier itinerario que comience o termine con un vuelo desde España o América Latina.

Cuándo visitar Windsor

Primavera (marzo–mayo)

La primavera es una de las mejores épocas para visitar Windsor desde España o América Latina. Los vuelos hacia Heathrow tienden a ser más económicos que en verano, el castillo está menos concurrido y el Gran Parque alcanza su apogeo en abril y mayo con la floración de las azaleas y los rododendros de los Valley Gardens. La luz suave de la primavera realza especialmente los ladrillos rojos del castillo y el verde intenso de los prados reales.

Verano (junio–agosto)

El verano es temporada alta. El Royal Ascot en junio — celebrado en el hipódromo de Ascot, a tan solo 10 kilómetros de Windsor — es uno de los eventos sociales más glamurosos del calendario británico y atrae cada año a visitantes hispanohablantes apasionados por la hípica, deporte con profunda tradición tanto en España como en Argentina, México y Uruguay. La Ceremonia de la Jarretera en junio es el evento real anual más significativo en Windsor. Las colas en el castillo pueden ser considerables en julio y agosto; la reserva anticipada en línea es muy recomendable.

Otoño (septiembre–noviembre)

Septiembre y octubre ofrecen un Windsor más tranquilo y en muchos aspectos más gratificante que el pico estival. Los colores otoñales en el Gran Parque — especialmente a lo largo del Long Walk y en los Valley Gardens — se cuentan entre los más hermosos del sur de Inglaterra. Los precios de alojamiento bajan, las colas en el castillo se acortan y la ciudad recupera un ritmo más auténtico. Noviembre es aún más tranquilo, con los interiores del castillo especialmente atmosféricos bajo la luz baja de la estación.

Invierno (diciembre–febrero)

Windsor en invierno tiene un atractivo particular. El castillo iluminado contra un cielo invernal, el mercado navideño en el centro histórico y la quietud del Gran Parque en una mañana helada ofrecen una experiencia radicalmente diferente a la versión estival de la ciudad. Enero y febrero son los meses más tranquilos del año, con acceso al castillo prácticamente sin esperas y los precios de alojamiento más bajos — una opción atractiva para una escapada de fin de semana largo desde Madrid o Barcelona, con vuelos directos a Heathrow disponibles durante todo el año.

Temperaturas medias en Windsor por estación

Invierno (diciembre–febrero): las temperaturas oscilan entre 2 °C y 7 °C. Las heladas son posibles, la lluvia frecuente y los días cortos. Ropa impermeable y en capas es imprescindible.

Primavera (marzo–mayo): las temperaturas suben progresivamente de 7 °C a 15 °C. Abril y mayo traen días notablemente más largos y mayor soleamiento, con chubascos ocasionales.

Verano (junio–agosto): las temperaturas medias van de 17 °C a 23 °C, con puntas ocasionales de 28 °C o más en períodos de calor. El clima es generalmente agradable y soleado.

Otoño (septiembre–noviembre): las temperaturas descienden de unos 17 °C en septiembre a 7 °C en noviembre. Las precipitaciones aumentan a partir de octubre; un paraguas compacto es recomendable desde esta época.

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